Hoy es un día más y a la vez un día marcado en el calendario personal.
Un día que puedo contemplar desde el prisma del tiempo transcurrido, pero que he preferido mirar desde esa percepción mágica que el paso de los años no puede atrapar.
Un día en el que conviven dentro de mí
la anciana y la niña,
la mujer y la amiga,
la mariposa y la oruga,
la cueva y la cima de mi particular montaña,
el sol encendido en mi corazón y la luna en todos sus ciclos alumbrando mis noches estrelladas,
ensoñadoras,
nubladas a veces,
misteriosas…
Hablando de la luna,
te quiero contar que no siempre estoy de luna llena,
que no siempre encuentro la luz para alumbrar ni alumbrarme,
que soy yo en esas fotos cristalizadas en el tiempo,
esas sonrisas asomadas al encuentro,
pero que estas imágenes sonrientes no son la totalidad de mí,
sino la culminación de procesos en los cuales convivo con las incertidumbres y desasosiegos que me visitan de vez en cuando.
Hoy es un día especial y el universo ha puesto una vela encendida para que sople un deseo.
No hay deseo que pedir en este día,
y sí un inmenso agradecimiento
por tantos regalos que recibo.
Mantengo pues la vela encendida para que alumbre
el deseo del Amor, en cada Corazón…
