Un canto sanador

Elevo un canto con notas timbradas por el susurro del viento,
el arrullo jubiloso del colibrí girando sobre las aguas del río,
el rumor del maizal danzando con la ventisca del crepúsculo…

Una canción que alcance en su vuelo glorioso al sol que alumbra impasible más allá de los nublados que ensombrecen los paisajes de este día.

El futuro camina sin descanso hacia atrás, recreándose en los asuntos pendientes de resolver.
El devenir será agradecido cuando escuche mi canto agradecido por todas las relaciones, por todos los momentos y situaciones que han convergido en este Instante que me saca del nubarrón.

Al cielo le gusta mi canción, porque se abre mostrándome la sonrisa del arco iris después de la tormenta. Me sonríe y además me regala una mirada más limpia que puede atisbar un paisaje más claro y luminoso al otro lado del horizonte en el que se quedaron nublados mis ojos…