Los sueños, si no son realizables,
son quimeras,
fantasías,
distracciones o escapes de la realidad.
Yo quiero pintar un sueño realizable
pero no encuentro los colores del día
en el fondo de mis pupilas.
Acepto pues que estoy anochecida,
y que todo está por despertar
con otros matices e intensidades.
Yo sé que vienen amaneceres con otros soles,
pero ahora resplandece la Luna
y es su luz la que escribe signos
en los cielos de la madrugada.
Luego, o acaso en este mismo renglón,
una noche despierta y una noche dormida se encuentran.
Después, o quizás entre un segundo y otro,
unos sueños compartidos se desperezan,
se dejan tocar por la realidad del día
así como la luz del sol toca la mañana
y hace visibles las cosas invisibles en la madrugada.
Dejemos pues que los sueños despierten
y nos despierten,
ellos mismos nos dicen lo que es real y realizable…
