La vida curvándose

A veces la vida me detiene en un paréntesis
(por delante de tantos momentos ya escritos
o como antesala de muchas páginas por vivir).

Mas, si por esta vez pongo alas a la pausa,
veo desde otra altura que el ayer y el mañana
están curvándose para proteger este tiempo
gestador de nuevos paisajes por descubrir.

¡Feliz verano!

Deseo un verano fresquito para todos.

… Y, en fin, ya sabemos que no hace falta pedir al Sol que alumbre nuestros quehaceres y descansos.

Lo que sí, si fuese demasiado
(digo el calor, o el trabajo o el recreo),
que siempre haya una fuente o una suerte,
o un sombrero de nubes con lluvia de ideas renovadoras…

Nos reencontramos con los colores del otoño.

Inocencia

Como dos niños inocentes nos he visto.
Sin historia pegada a los ojos.
Sin pasado ni futuro que nos haga culpables
por ser quienes somos.
Como dos niños felices de encontrarse,
de jugar sin escondites,
de hablar el mismo lenguaje.
Como dos niños que no tienen nada,
y tienen todo para darse…

Entre párrafos y realidades

Para empezar …

Ya entiendo, para empezar puedo permitir los puntos suspensivos en mis conclusiones vitales, los mismos que suspenden una frase concediendo la libre interpretación o definición o veracidad de su desenlace.

… Y ¿para continuar?

Ya entiendo, para continuar acepto el espacio detenido, suspendido entre un párrafo y una realidad (la demora, el impedimento, la pausa, la dificultad…) y, llegado a mí el momento propicio, empiezo de nuevo por el final …

Por detrás de lo que ves

El maquillaje suaviza las arrugas de mi rostro
y recién he planchado el traje que me ves.

Solamente el suelo sabe que están rotas
las suelas de mis botas.

Sólo el cielo descubre que también hay nubes
por detrás de mis ojos…

Emociones torcidas

El rosal crece en un rincón sombrío del soportal de la casa.
Sus hojas cenicientas tocan espacios en mi ser que desconocen la luz.
Las ramas se estiran hacia la claridad,
buscando un rayo de sol que apenas las rozan.
Hay emociones que crecen torcidas,
desquiciándote y desquiciando sin medida.
Se dirigen hacia la luz atravesando incertidumbres, penumbras.
Se siente la ternura de su esfuerzo
cuando tocan los pétalos de tu alma.
Cuando, allí donde no hay una flor, hueles el aroma de las rosas…

Mediodía del verano

En julio el melón echa dulzor, color y sabor …
(dice el refranero)

En el núcleo del verano, arde julio, intenso, caluroso, con las merecidas vacaciones por vivir, o ya disfrutadas por quienes hacen caso omiso a los refranes y calendarios, y gustan de degustar el frescor de un melón antes que su dulzura.

Ya está aquí julio, con su mediodía soporífero, cuando el sol se deja caer en los poros de la piel, y pesan los pasos en las aceras urbanas, y pesan los párpados, entornándose en cada mirada como cortinas que amortiguaran el exceso de luz…

Ya podemos saborear las noches estivales, de verbena, de paseos a la fresca orilla de un río, o de un bulevar marítimo, cuando los pasos se aligeran de pesadez en pausada lentitud, como si se deslizaran en la humedad de la brisa, mientras los ojos se abren, sin cortinas ya, a un cielo estrellado que mira impasible por encima de las trémulas luces de neón…

Complicidad

A veces la sonrisa se esconde por detrás de la máscara,
como si no quisiera mostrar el corazón que lleva consigo.

Alguna vez, sin embargo, la sonrisa centellea cómplice,
como diciéndole a ese corazón que la mira:

¡Qué bueno que nos hemos encontrado
en el mismo escondite!

Amanecer

Amanecer en cada noche oscura,
acercarse a la fuente cantarina
y a los lamentos de una piedra,
quemarse con el fuego
y despedirse de sus cenizas…

Pero ya no hay cenizas a las que decir adiós.
Hay una llama renovada que se aviva con el soplo del viento.
Hay un gran regalo hecho de esencias que siempre estuvo ahí, esperando a que desaparecieran todos los frascos de cristal donde quise guardarlas.

Y, acaso porque la luna llena
se bebió los lamentos de la noche
mientras cantaba su canción,
reflejada en la fuente de piedra,
el fuego de este nuevo amanecer calienta
pero ya no quema…

Un día cualquiera

Hoy puede ser un día cualquiera, un día incoloro,
de profundidades vacías.
O un día montañoso, de picos agudos y coronas, en el cielo, blancas.
O un día oceánico, mentolado y feroz, con suaves toques de eucalipto.
O un día de relleno, o de paredes blancas,
o de líneas horizontales de cuaderno con notas recordatorias en los márgenes.
Con lo cual, llegados a este punto, pudiera ser un día magnífico emergiendo de un hoy cualquiera.
Pero lo increíble del asunto es que así pueden ser todos los días…