Mi magia

No escribo ensayos de magia porque aspiro a la magia práctica, cotidiana, enraizada o arraigada con el ser natural que soy.
Mi magia no tiene método ni fórmula ni poción, mucho menos es para volar con la escoba, aunque reconozco los momentos que llegan como si vinieran del cielo y así, como si estuviera en el cielo, los vivo yo.
Mi magia es un dibujar la huella de cada momento sobre la tierra que piso, bajo el sol o la lluvia, mientras escucho una canción en el viento y la retina de mis ojos lee un guiño cómplice en lo que parece cerrarse pero sigue estando abierto…

Diga lo que diga…

Diga de lo que diga, es intrascendente.
Todo está dicho.

Hablo pues de cualquier cosa, por ejemplo,
de un rato bajo la sombra de un árbol,
o puedo hablar de caminos que salen de cualquier parte
y, caminando por ellos,
no sabes si es el camino quien se desplaza hacia atrás
o si son tus propios pies los que avanzan.
De sendas, de veredas, de piedras…,
de una golondrina escribiendo su vuelo
sobre la página azul del cielo.

Puedo hablar o hacer silencio,
y las cosas seguirán siendo.

Me siento en una piedra
y escucho la vecindad del viento,
el movimiento de la retama,
el temblor brillante
en las hojas del árbol que me da sombra.

Son lo que son
aunque las palabras no toquen su existencia.

Y, aún así, bendito don del lenguaje y de la comunicación,
cuando en el camino te encuentra un diccionario
que reúne el mundo y sus significados
con palabras impresas sobre el papel blanco.

Abro el libro o, mejor dicho,
él me es abierto
(con el impulso del viento de la tarde)
por la eme,
Magia,
aquí viene la palabra.

Y después escribo estas líneas…

Proyección natural

Es posible que en el futuro estén ya todas las cosas escritas, pero el presente es inédito y se decide ahora.
Las cosas, cuando son sinceras y nacen de esa fuente inagotable que significa la inspiración, la presencia, lo incondicional, tienen una incalculable proyección.
Cuando una acción, sea la que fuere, tiene corazón, su propósito viaja por el infinito y a la vez se enraíza en el inconmensurable instante que estás viviendo.
Así concibo la magia, como ese poder que puede y, sin embargo, no fuerza ni distorsiona los fenómenos naturales que se originan y se expanden.
A esto llamo magia, y en realidad es vida…

Cuando la magia sonríe

Hay una sonrisa luminosa
que afloja los músculos del mentón,
suaviza el entrecejo,
dulcifica la mirada
y detiene los pensamientos.

Es tan ligera y fugaz
que no puedes atrapar su resplandor.
A veces se deja sentir al amanecer,
cuando la primera claridad del día
perfila la montaña apagando el cielo estrellado.

Entonces te regocijas ante la visión
de la más rezagada, Venus,
que parece decirte con un guiño de destellos:
“mi destino es saludar al sol con el alba
y despedirlo en el ocaso,
pero ¡me gustaría tanto pasar un día con él!
¿Te atreverías a llevarme en tu corazón,
para que yo pudiera sentirlo en las horas del día?”.

Sucede algo mágico si aceptas el encargo,
y es que la luz de esta sonrisa mágica
comienza a brotar en tu pecho
y, durante todo el día, con nubes o despejado,
se derrama por tus labios…

Carta de los Reyes Magos

Viaja esta carta a través de tus sueños buscando la orilla de tu corazón.

Ahora que somos pequeñas figuras difusas en tu recuerdo, porque tú te hiciste tan grande en la geografía de tus vivencias, se hace más largo el recorrido de esta misiva, pero no por esto llegará más tarde.

Cuando tú recibas esta carta, es porque ya crecieron tus ojos como para sentir el asombro ante ese Misterio que impulsa tus pasos y desvela tu camino, el tuyo, haciéndote protagonista de una historia vinculada a todas las historias que te preceden, sobrepasan o circundan, pero que nadie puede vivirse más que tú, ni de la cual alguien que no seas tú puede hacer la lectura completa.

Viaja esta carta hacia tu orilla porque tú has caminado en tus sueños hacia este lado del espejo, trayendo crecidos los regalos que te hicimos en tu nacimiento.

Cuando leas esta misiva escrita en el reino de la magia, con palabras mágicas, es porque ya puedes recordar que fue a ti, cuando tú naciste y la luz nació contigo, a quien vinimos a entregar nuestros presentes, a quien dimos los recipientes que portarían y protegerían el destino de esa luz que eres, en el viaje por tu propia historia.

Ahora ya puedes acordarte que te hicimos entrega de tres dones:
Pensamiento, Palabra, Acción.
Pensamientos conductores de tu luz.
Palabras que configuran los contornos de tus sueños.
Acciones que le dan cuerpo y realidad al milagro de tu vida.

Sí. Ahora ya se abrieron tus ojos con inocencia y puedes recordar.
Por eso mismo, nosotros, Los Reyes Magos, te escribimos esta carta para decirte que seguimos creyendo en ti. Que pase lo que te haya pasado, y lo vivas así como en ti se esté viviendo,
NOSOTROS SEGUIMOS CREYENDO EN TI.

Posdata: En esta orilla de tu corazón esperamos desde siempre tu llegada,
la cual sucede en cada Presente en que nos regalas tu Presencia…

La magia del turrón

Al calor de una lumbre encendida en un día lluvioso, viene la fuerza del cacao que llegó de las selvas tropicales a encontrarse con la dureza de las almendras, la dulzura del azúcar y la sustancia del trigo.

Antes de poner manos a la masa, por si alguien se pregunta dónde está la magia de estas relaciones, acuden las presencias poéticas y dejan caer en el lebrillo unos versos con simientes de trigo, cual si fueran lluvia de oro que trajese consigo los mismos vientos que hicieron verdear las mieses; o encantan a la pasta con rimas de flores blancas, asociando el almendro con la pureza del primer amor y la llegada de la primavera.

Algo mágico empieza a sentirse en esta reunión ¿verdad que sí? Pues ahora es cuando se ponen las manos a trabajar la masa, y yo, que estoy ahí como ayudante de cocina y también como aprendiza de poetisa maga, miro esas manos tan queridas, agrietadas de tanto hacer dando y cuidando, de tanto dar haciendo, que han entregado a lo largo de su vida tanto, y a las que sé me faltará tiempo para retornarles todo cuanto me dieron y me siguen entregando…

Pues eso, miro yo con esa mirada que recoge lo esencial en un instante, y siento el amor que me brota del pecho yéndose hacia esas manos, que a su vez lo esparcen en la masa del turrón…

Y, bueno, no sé si he respondido dónde está la magia del asunto pero estoy segura que cada cual la ha sentido ahí donde ésta le ha tocado.

Un día especial

Hoy es un día más y a la vez un día marcado en el calendario personal.

Un día que puedo contemplar desde el prisma del tiempo transcurrido, pero que he preferido mirar desde esa percepción mágica que el paso de los años no puede atrapar.

Un día en el que conviven dentro de mí
la anciana y la niña,
la mujer y la amiga,
la mariposa y la oruga,
la cueva y la cima de mi particular montaña,
el sol encendido en mi corazón y la luna en todos sus ciclos alumbrando mis noches estrelladas,
ensoñadoras,
nubladas a veces,
misteriosas…

Hablando de la luna,
te quiero contar que no siempre estoy de luna llena,
que no siempre encuentro la luz para alumbrar ni alumbrarme,
que soy yo en esas fotos cristalizadas en el tiempo,
esas sonrisas asomadas al encuentro,
pero que estas imágenes sonrientes no son la totalidad de mí,
sino la culminación de procesos en los cuales convivo con las incertidumbres y desasosiegos que me visitan de vez en cuando.

Hoy es un día especial y el universo ha puesto una vela encendida para que sople un deseo.

No hay deseo que pedir en este día,
y sí un inmenso agradecimiento
por tantos regalos que recibo.

Mantengo pues la vela encendida para que alumbre
el deseo del Amor, en cada Corazón…

Miradas mágicas

¿Qué es una mirada mágica?

Mejor explicarlo con una imagen:
Hace años vivía en una huerta y cada día iba a caminar hasta la orilla del río San Juan. Allí, sentada en una piedra, escribí un cuento sobre una perrita que peregrinaba por la vega del río con el propósito de encontrar el puente que le permitiera alcanzar la otra orilla. Ella había partido el mundo por la mitad: todas las desgracias estaban a este lado, y todo su afán estaba puesto en cruzar la línea separadora, con la confianza de que la felicidad la estuviese aguardando en la otra orilla.

Pues bien, viajé a Perú unos meses después y allá me sentaba cada día en una piedra, al lado de un afluente del río Urubamba. De pronto me di cuenta de que estaba en la otra orilla, porque las aguas fluían en dirección contraria a las del río San Juan.

Hacer esa asociación es un acto de magia, de Recapitulación, de comprensión profunda. La voz de lo concreto puede decir que esto es un absurdo: ¡Pues vaya tontería, si para cruzar un río de cinco metros tienes que dar un salto sobre el océano! Pero es que no es cruzar el río físico, ni una cuestión de distancias geográficas; es que se activó un espacio inédito del Ser donde, a otro nivel, también conviven los símbolos representados.

Lo has Visto, aunque no puedas explicarlo.

Cuando la visión traspasa la envoltura de la forma, la magia te muestra otros recorridos que no anduvieron tus pies. Otros significados que coexisten en el espacio que abarca una mirada.