Festival Open Heart

En un magnífico escenario con parajes preciosos, se celebró el Festival Internacional por la Paz, en Santa Susanna, Barcelona…

Una Gran Apertura sentimos y respiramos quienes pudimos vivir este Encuentro en vivísimo directo.

Mi enhorabuena a la organización, voluntariado, artistas, ponentes, participantes, artesanos, músicos, danzantes… y también mi agradecimiento a los lectores que os acercasteis al rinconcillo mágico donde tantas plumas hicieron guiños de colores…

La distancia justa

Pienso a veces en la distancia justa que mantenemos las personas para no invadirnos en nuestra intimidad ni sentir el frío de la lejanía.

Me gusta el lenguaje del abrazo porque, sin medidas ni palabras ni confusiones, dice claramente cuán lejos o unidos estamos…

AGRADECIDA HOY POR TANTOS ABRAZOS QUE SE MANIFESTARON EN EL FESTIVAL DE ETNOSUR – ALCALÁ LA REAL – JAÉN

Cuenca Lee

Como un pato en las aguas del río Huécar…
como un mirlo silbando al viento en las ramas desnudas de un árbol…
como una piedra en volandas de nubosos prados…

Así escribí otra página en la Feria del Libro de Cuenca…
Y así recibí a tantos soles que asomaron entre nubes y se detuvieron un rato a leer,
y dejarse ver, por estas Miradas Peregrinas…

¡Gracias, amigos conquenses, por tantos regalos que dejasteis a vuestro paso por el stand de Librería Hamburgo!

Primeros pasos

De regreso a casa por tierras manchegas, pareciera que el persistente sonido del motor cantase una canción de agradecimiento a la memoria de tantos momentos inolvidables:

¡Gracias, Barcelona, por ofrecer un albergue en los primeros pasos de Miradas Peregrinas!

Agradecida por tantos encuentros espontáneos y presenciales que se dieron en la Feria de la Tierra y el Día del Libro…

Una oportunidad inmejorable para arrancar motores después de muchos meses de retiro…

Y ¡Sí! La magia de las relaciones sigue haciendo conexiones. Instantáneas de gran nitidez que quedan grabadas para siempre en el Gran Álbum de mi recorrido… ¡Gracias, gracias, gracias!

Un canto a ritmo de tambor

Encuentro en la Montaña de Montserrat, Barcelona

De lo que se trata es de abrir el corazón.
El corazón se abre a veces con un canto,
a veces con una palabra,
a veces con un grito,
a veces con un llanto.

Pero se trata es de que el corazón se abra,
porque si vengo con el corazón cerrado
y con todo el personaje que lo rodea a modo de muralla,
entonces la montaña soplará en la superficie de mi piel,
cuando lo que vengo a buscar es aliento,
un encuentro de esencia a esencia.

Así, el propósito es que se abra el corazón.

Abrir mi corazón ahora puede ser el reconocimiento
de que no soy tan fuerte,
ni estoy tan armonizada,
ni tengo tanta voluntad,
ni soy tan humilde,
ni estoy tan protegida porque no soy tan cuidadosa,
y que no soy tan impecable
y que no estoy tan equilibrada
y que no siempre veo claro,
y que a veces me falta la confianza
para seguir creando lo que soy,
y que si no doy espacio a la creatividad
tampoco siento la abundancia del Ser.
Y entonces la belleza es como una ventana abierta
que abro cada día y me enseña
el mismo paisaje de diario, que a su vez no puedo cambiar
porque no veo la belleza de la vida
en el mismo acto de mirar.

Abrir mi corazón a la fuerza de este momento, puede ser el reconocimiento de que soy la suma
de todas mis relaciones, y que la energía que me falta hoy es la energía de todos los corazones
que no he podido reconocer cuando vinieron a ofrecerme
una oportunidad de vida,
de unidad,
de que el amor sobreviva a todos los argumentos
y excusas que lo niegan,
poniéndome en el negativo de la separación.

De lo que se trata es de abrir el corazón,
para que el “no” se transforme en un “Sí”
a la Fuerza, Ritmo, Voluntad, Humildad, Protección, Impecabilidad, Sanación, Claridad, Confianza, Creatividad, Abundancia y Belleza…
Un al Amor…

¡Bienvenida Primavera! 2015

“Si te resuena este Llamado,
es que tu corazón te está esperando…”

Éste fue el santo y seña para quienes dijimos ¡Sí!
y acudimos a la cita concertada con un corazón unificado que nos estaba esperando.

Y ¡Sí! Los colores se sacudieron las resistencias y atravesaron el espesor de las nubes purificándose con la intensa lluvia, para dibujar un arcoíris en este día compartido con la maravilla de compartirnos.

Cada cual conoce su propio despliegue de emociones encontradas al hacerse partícipe de un Encuentro.

Yo sé lo que sentí cuando el tan anunciado día amaneció con frío, lluvia y viento. En mi particular despertar se levantó una niña decepcionada porque el hada madrina no acudió vestida de primavera a su fiesta de la primavera. Lo reconozco, si no fuese porque ya estaba dentro del cuento, me habría contado a mí misma una buena excusa, un buen cuento que justificase el no tener fuerzas ni ilusión para pasar las páginas de la tormenta, excluyéndome también de sentir la magia de un desenlace inimaginable.

Porque las fuerzas amigas llegaron de todos lados, con paraguas y las botas mojadas, como rayos del sol que atraviesan el espesor de las nubes, para regalarle unos zapatos nuevos a esa mirada desencantada que se había olvidado de pasar página y seguía leyendo, perpetuando, sintiendo el mismo paisaje sombrío en un rincón del invierno.

Pasar la página de este invierno ha traído el regalo de una comprensión convertida en vivencia: lo que proyectamos, anhelamos, buscamos, ya está escrito y contemplado, ya es en todo momento.

Pero no puedo ver la abundancia con los ojos de la carencia,
ni sentir toda la magnitud del amor si voy haciendo fronteras con la espada del condicionante, ni danzar con la vida si no escucho su música, ni leer la magia del cuento con los ojos del desencanto…

No podría agradeceros, a vosotros que traspasasteis la tormenta, si no hubiera sentido las gracias que vuestros corazones han derramado en este Encuentro…

Pero ¡Sí!
Doy Gracias porque he podido Veros,
Recibiros,
Sentiros como la llegada de una Primavera…

¡Bienvenida Primavera! 2014

Hace unas semanas que llegué a Punto de Equilibrio Garraf como llegan las golondrinas con la primavera.

El ciruelo y el almendro estaban vestidos de blanco.
El laurel sigue enfermo con un teñido oscuro en sus hojas, pero le han nacido tallos nuevos pintados con el verde intenso de la vida que se renueva pese a todo.
El invierno todavía descansaba en las ramas desnudas de las dos moreras y, sin saber cómo, ya son visibles los brotes de los frutos venideros.

Mermelada de moras.
En alguna mañana del porvenir nos sentamos a desayunar a la sombra del ciruelo y en algún intervalo silencioso paladeamos la esencia del crecimiento y el sabor de las estaciones, untados en la tostada.

Crecimiento.
Crecer.
Hacer el recorrido para que se haga visible, palpable, degustable, lo que somos en estado potencial.
Encontrar la libertad de ser plenamente lo que somos.

Y me conduce la reflexión a tomar consciencia de cómo la idea de crecimiento ha hecho un giro de 180 grados en mi percepción. La exigencia que antaño le puse al propio crecimiento, ése “quiero más”, más recursos, más conocimiento, más opciones, más de ti… ha cambiado por este “cuánto de grande es el espacio de libertad en mí”.

Al fin y al cabo, mi corazón es un pajarillo que escribe el canto del aire en las ramas del árbol, aunque a veces exclama la tristeza del encierro, de tantos obstáculos y barrotes que le obstaculizan el vuelo.

En este encuentro de «Bienvenida Primavera» he podido comprobar que, mientras quedé atrapada en las tormentas y barrizales del invierno, peleándome con las penumbras de la incertidumbre, la Madre Naturaleza seguía gestando nuevos paisajes en el giro incansable del tiempo.

Y es porque pude soltar,
reconciliarme,
aceptar,
amar pese a todo…
que este pajarillo pudo alzar su vuelo en esos instantes compartidos y escribir en otros corazones el dulce aleteo del amor…

¡¡¡Gracias de corazón a todos los corazones que acudisteis al llamado!!!
Que los nuevos brotes de cada árbol que somos encuentren su espacio de florecimiento y un canto dichoso en nuestras ramas…

«Saltos» en la percepción

Hay vivencias donde confluyen distintos aspectos de un proceso que, al encontrarse en un mismo punto, generan la fuerza necesaria para “dar el salto” e iniciar un nuevo recorrido desde otra percepción en la espiral evolutiva.

Ilustro este entendimiento con la experiencia de un viaje por tierras manchegas, un recorrido en el cual el espíritu quijotesco y su escudero han salido de las páginas literarias, y no precisamente para batallar con molinos de viento sino para respirar de una propuesta que nos hizo la Asociación Ahire en Ciudad Real:
«Amor incondicional como forma de vida».
¡Gracias, gracias, gracias, Paco, por el espacio y la convocatoria!

Y también tomó sentido el viaje para echar un nuevo leño a ese rescoldo de la amistad que prendimos en Puertollano hace un par de años. En Centro Sadhakas actualizamos el aprendizaje y los pasos que nos han conducido al reencuentro.
¡Gracias, Aitana y Miguel Angel, por mantener encendida la llama de un sueño!

Por esta vez, frente al volante, el quijote y su escudero viajan en mi mente, en la interpretación reflexiva que hago sobre el lenguaje de los símbolos y, así como sucede en las páginas de esta gran obra, no siempre se ponen los personajes de acuerdo.

Estamos rodeados de símbolos.
La Madre Naturaleza es un despliegue viviente de símbolos.
Los acontecimientos del día a día están repletos de símbolos.
El símbolo como lenguaje que nos conecta con otros niveles de entendimiento.
El símbolo como indicativo de coordenadas, de dónde estamos posicionados en nuestro proceso de aprendizaje.

En estos encuentros se me ofreció la oportunidad de exponer mi visión del Círculo. Y, como decía al comienzo, agradezco el “salto” que me ha permitido actualizar un cambio de percepción. Un darme cuenta si los zapatos de ayer le son cómodos a los pies de hoy; o acaso se han ensanchado tanto los límites de esas creencias con las que me identifiqué antaño que las medidas de mi crecimiento (de mi experiencia actual) se golpean, se resbalan, no se ajustan con esas ideas y por lo tanto suenan chirridos disonantes en cada paso, en cada movimiento.

Y aquí he podido ver la diferencia entre interpretar los símbolos desde un enfoque periférico, mental, lineal, de polaridad, de excluir para alcanzar…
y un enfoque de centro, de corazón, circular, cíclico, de abrazo que acoge lo que cada presente trae consigo, donde cada paso ofrece una imagen completa que sostiene la plenitud, el sentimiento de que no falta ni sobra nada.

Desconozco el momento justo en el que cambió mi manera de pensar el mundo. Lo único que sé es que hubo una línea pensante con dos extremos (dentro o fuera, tú o yo, forma o sustancia…) que se fue transformando en un sentir esa otra línea invisible en el aire, que se expande en su recorrido y que a la vez el fuego de la vida va curvando en eterno retorno…

No puedo acordarme ahora de todas las circunstancias en que he percibido esa fuerza que te arquea sin romperte, pero sí he podido recordar en este viaje el poder activándose cada vez que se abrazan los dos extremos de una percepción, cada vez que se disuelve un condicionante que le he puesto a la experiencia de amar…

Punto de Equilibrio Garraf

Después de tantos desplazamientos como “peregrina” que ha seguido las flechas del corazón, los signos invitan ahora a detenerse un rato en este “albergue” situado en pleno Parque Natural del Garraf, Barcelona. A pocos kilómetros del Monasterio Budista, a unos minutos de Sitges, en un entorno de silencio, paz y armonía.

Han sido semanas de dejar a un lado las abstracciones mentales y trabajar en lo concreto, de airear espacios cerrados, de despertar olvidos… un proceso que paralelamente se ha ido dando en mi interior. Y ahora que ya todo exhala esa presencia de entrega, de propósito, de afán por cuidar los espacios que me acogen, ya puedo decirte: ¡ven!

Ven cuando quieras o puedas.
Ven si necesitas bajarte un rato del mundo, pues aquí puedes aunar las fuerzas, la visión y el equilibrio que necesitas para seguir sosteniendo tu mundo particular.

*

¡Bienvenida Primavera! 2013

En los últimos meses el tiempo se me está manifestando como un proceso que ensancha o encoge los ciclos según mi capacidad de asimilar cada transformación. Observo que la medida de mis tiempos va en función de cuánto tarda en asomar la primavera, despierta y radiante, como culminación íntima de esos procesos de indagación en el retiro interno. Como si la cueva del alma fuese el único abrazo protector cuando zarandea la tempestad y no hay más refugio que el que cada cual puede darse a sí mismo.

Por eso, ¡bienvenida siempre, Primavera! Sea cual sea el momento en el que te manifiestas, ya sea como explosión de vida que se renueva o como implosión de una dicha contenida en el letargo de toda incubación.
Bienvenida eres cuando tu aliento sopla en la última fatiga, la que finalmente se rinde a lo evidente y en esa misma aceptación respira tu impulso renovador.
Siempre eres, aunque no todas las miradas vean a la vez cómo extiendes tu manto de colores y fragancias en la piel de cada invierno, como si te escondieras a ratos para coser las roturas del tejido vital desgastado por el tiempo.
Bienvenida siempre, porque cuando tú asomas y yo te siento, sé que ha merecido la pena el esfuerzo.

Me conduce la imagen a un encuentro en la Cerdanya donde se me entregaron varias prendas para coser. Acepté sin rechistar el encargo de pasarme una mañana haciendo zurcidos. Luego, sin embargo, agradecí por esa meditación con aguja y dedal, pues al mismo tiempo que punteaba a los lados deshilachados de cada roto, sentía que estaba cosiendo un desgarro en el tejido sutil. Hasta que llegué a una prenda cuya rotura era de tales dimensiones que pensé: “No merece la pena el esfuerzo” Fue decirlo y, como una lluvia imparable de retazos e inviernos, se me cayeron encima todos los “no merece la pena” acumulados en la memoria del tiempo.

Por eso eres bienvenida, Primavera, porque llegas a mostrarme tu manto primorosamente cosido, después de haberle encontrado a cada retal su sitio, a cada color sus matices y contrastes, a cada despojo su sentido. Gracias por la comprensión profunda de que no hay un contenedor donde arrojar lo que no me gusta, que nada queda fuera de mí, que todo está dentro de un mismo proceso: transformación. Pero, sobre todo, llegas para recordarme que siempre merece la pena el esfuerzo de unir en la esencia lo que el tiempo ha roto en el tejido de las relaciones.

Llegas, hoy, ahora, para regalarme este: ¡Sí! Ha merecido la alegría el desgarro y la tempestad y el proceso, porque, en el empeño de zurcir y entender y aceptar, has podido sentir cómo el amor está bordando con hilos primorosos al otro lado del tejido que vas uniendo…

«Bienvenida Primavera»