El mundo es una mirada…
El mundo está mal, dice la mirada realista, hay crisis, corrupción, desigualdad, conflictos, desconfianza…
Las masas parecen enchufadas a la euforia colectiva que nos suministran aquellos que desde la sombra mueven los hilos.
Y así seguimos oscureciendo los paisajes en los que vivimos, a fuerza de perpetuar ese mirar sombrío.
Pero yo no quiero subirme a esa mirada, prefiero girar la visión y buscar, entre tanto desaliento, unos ojos entre miles de ojos, un corazón entre tanta queja y lamento.
No me interesan las estadísticas, busco una conexión auténtica que permita a mi mirada traspasar el cansancio de tanta ausencia adherida al mundo, y despierte un sentir adormecido detrás de tanta coraza pintada de desencantos.
Entonces ya no veo unos zapatos de marca sino unos pies que anduvieron caminos.
Ya no veo estrategias para engañar ni engañarse sino la inocencia de un niño que no juega a interpretar el traje del rey sino a decir la verdad desnuda, el rey no tiene traje.
Veo un corazón capaz de entregarse a pesar de haberse roto una y mil veces.
Veo la vida sacudiéndose con fuerza tantas mentiras y juicios adheridos a su espalda.
Utopía, dicen algunos, el mundo seguirá siendo igual, lo mires como lo mires, mas yo sé que estoy creando un paisaje diferente sólo por empeñarme en mirarlo de otra manera. Pues qué es el mundo sino el resultado de infinitas miradas cristalizándose en un único instante…
