Otra presentación de Los Ojos de la Noche, esta vez en Zaragoza.
Viajo de regreso a Barcelona con una luna inmensamente pletórica, cuya presencia me acompaña en todo el trayecto, como si se hubiera dejado flotar en el parabrisas del coche. Está bien hermosa, sin esas brumas que a veces ocultan su rostro.
Le digo:¡Ay, Abuela Luna! ¿Qué han querido contarle tus ojos al día, con este libro?
Llego a casa tarde pero no tengo sueño, así que me pongo al día con el correo virtual.
De pronto, sin esperarlo ni buscarlo, encuentro en el Blog La Máscara del Vacío la respuesta que la Luna inspiró en el sueño de un lector.
Siento alegra al comprender, saber, comprobar, que todo está conectado, que la magia de las relaciones teje con hilos tan finos que apenas podemos apreciarlos, hasta que el bordado se manifiesta en lo concreto. Es algo así como si el diálogo íntimo con Eso que nos trasciende encontrara su forma de expresarse en los renglones de nuestra realidad.
De nuevo me rindo ante el Misterio, diciendo: ¡Gracias por tu lectura, amigo Proeresio! He buscado en tu Blog la manera de identificarte, y en el intento encontré joyas del pensamiento a las que tu particular mirada otorga más brillo y resplandor. Pero no ha habido forma de ver tu máscara entre tantos rincones repletos de ti.
