Espejito, espejito…

Contigo se unen los cristales rotos
de todas las veces que la ilusión se rompió en mí,
de todas las veces que no pude ver la imagen completa
de lo que somos.

En ti se unen los trozos
y puedo vernos completamente.

A decir verdad, sobrepasas con creces el marco de lo vivido
y sé que mirándome en ti descubriré aspectos de mí desconocidos.

Es que eres muy grande, Amor.
Y ¡claro! me agrandas…