A medio gas nos quedamos a medias
en el movimiento del mundo.
Es necesario hacerse silencio,
invertir las fuerzas que desgastan,
en fortalezas que nos regeneran.
Es necesario hacerse visión
por encima las lentes que debilitan.
Es necesario soltarse de fragmentos
que se entrechocan en la contradicción.
Es necesario unificarnos, sobre todo por dentro,
porque hacerse uno es hacerse íntegro, completo.
Es necesario saber esperar el momento,
ser pacientes y no perdernos en la explosión de un instante,
sino aprender a conducir ese poder,
sea lo que sea que podemos,
hacia el propósito de trascender en lo que ya somos
y nos espera desde siempre…
