En Lucainena de las Torres – Almería
XIII Encuentro Ibérico de Ecoaldeas
en Cortijo Los Baños – Al Hamam
9 al 12 de Septiembre 2010 –
Ahora sí que puedo asegurar, por si alguien lo pregunta, que vivir la magia del corazón no es un cuento para niños ni utopía para ilusos, sino una realidad que tiene nombre de cortijo y entorno de oasis verdeando entre paisajes baldíos.
Y lo mismo atestiguarán, por si a alguien le queda duda, un centenar de gentes de distintas geografías que han compartido su arte, su conocimiento, su Medicina, conviviendo en perfecta armonía…
Al amanecer, entre huertos ecológicos, árboles frutales y olivos, han visto también los girasoles cómo el sol se levanta sobre el horizonte, girándose sobre el regalo de un nuevo día donde aprender de quienes ya desaprendieron,
donde convivir rezuma armonía en la expresión de tanta creatividad,
de tanta vitalidad, de tantos talentos…
Las manos se unen en un gigantesco círculo –la derecha entrega, la izquierda recibe– y los pies descalzos sobre la hierba hacen contacto con la Madre Tierra, sintiendo todos el mismo ritmo de un único latido….
La caracola saluda a las cuatro direcciones y el soplido del viento responde con reverencia dispersando las bendiciones del cielo…
La danza se desviste del cuerpo y bailan los corazones al compás de un sentir que no tiene nombre…
Los niños juegan a ser mayores y nos enseñan a ser más niños, más auténticos, más inocentes…
La madreselva exhala música a través de las cuerdas de la guitarra mientras el oráculo canta con voz melodiosa el mensaje que resuena con el más íntimo anhelo…
Las miradas ya no juegan a esconderse ni esquivan el contacto de ojos extraños, se atreven por fin a reír alegres en cada reconocimiento…
La comida sabe rica, incluso antes de probarla, por la sonrisa que al servirla puso la buena voluntad del voluntariado…
Escribimos nuestros deseos –“que un mundo mejor sea posible”– en cientos de telas que después se convierten en la gran bandera que el viento ondea como si pretendiera esparcir sueños por todo el planeta…
Las noches huelen a música y al humo que escapa del fuego encendido en la era,
a conversaciones que se renuevan,
a un querer saber más de éste o de aquélla:
“¿de dónde vienes, adónde vas?«
«Venía de allá buscando un lugarcito en el mundo”…
En el cielo estrellado, “algo” –nadie sabe qué– estalla -¿de gozo?- generando una enorme aureola que nos guiña su ojo verdoso desde la cúpula celeste…
Y un nuevo amanecer nos despierta del sueño inconsciente,
y vivimos un día más dentro de la magia de esos sueños
que se empeñan con todo el corazón
en no adormecerse de nuevo…
