¿Atar al perro o desatar al miedo?
En la naturaleza nada vive atado, a no ser que venga el ser humano con sus cuerdas.
Las criaturas que habitan los entornos naturales perpetúan el instinto de supervivencia, de acecho que se sabe acechado, ya que en la cadena ecológica siempre hay un acecho más grande que se cierne sobre el acechador.
El miedo es un instinto natural que al ser atado ladra con agresividad o se pone a la defensiva.
Tan irracional es el miedo como razonables son todos los intentos que ponemos en dominarlo, acorralarlo y controlarlo.
Pero estemos atentos, al acecho, para que en este ejercicio no acabemos atando la gracia de la espontaneidad, el asombro de lo imprevisible, la belleza de lo auténtico…
Para no perdernos la dicha de sentirnos libres de tantos y tantos miedos amordazados…
