A veces el viento trae ráfagas
que humedecen la sequedad de mis arenas.
Y yo dejo que sean lo que son,
emociones que quieren vivirse,
tocar eso que anhelan.
Permito que las espumas dibujen
otras formas inventadas por las olas,
en este abrazo de lo potencial a lo concreto,
del sentimiento a las ideas..
«Soy un océano enamorado de una playa» –
canta la marea.
«Y yo soy la apariencia de un rostro,
el continente de una dicha,
la arena del tiempo.» –
dice el pensamiento.
Todo es el gozo de amar
en la amplitud de los espacios,
todos vibrantes, todos renovándose…» –
dice el aire humedecido.
«¡Ay! – rompe la ola con fuerza – Pero «Todo»
es esta orilla donde ahora entro para hollar
esta misma playa desde unos pies descalzos
y verme en los ojos de un rostro concreto,
sintiéndome salada en sus labios…
