La máscara del vacío

Otra presentación de Los Ojos de la Noche, esta vez en Zaragoza.
Viajo de regreso a Barcelona con una luna inmensamente pletórica, cuya presencia me acompaña en todo el trayecto, como si se hubiera dejado flotar en el parabrisas del coche. Está bien hermosa, sin esas brumas que a veces ocultan su rostro.

Le digo:¡Ay, Abuela Luna! ¿Qué han querido contarle tus ojos al día, con este libro?

Llego a casa tarde pero no tengo sueño, así que me pongo al día con el correo virtual.
De pronto, sin esperarlo ni buscarlo, encuentro en el Blog La Máscara del Vacío la respuesta que la Luna inspiró en el sueño de un lector.

Siento alegra al comprender, saber, comprobar, que todo está conectado, que la magia de las relaciones teje con hilos tan finos que apenas podemos apreciarlos, hasta que el bordado se manifiesta en lo concreto. Es algo así como si el diálogo íntimo con Eso que nos trasciende encontrara su forma de expresarse en los renglones de nuestra realidad.

De nuevo me rindo ante el Misterio, diciendo: ¡Gracias por tu lectura, amigo Proeresio! He buscado en tu Blog la manera de identificarte, y en el intento encontré joyas del pensamiento a las que tu particular mirada otorga más brillo y resplandor. Pero no ha habido forma de ver tu máscara entre tantos rincones repletos de ti.

Miradas mágicas

¿Qué es una mirada mágica?

Mejor explicarlo con una imagen:
Hace años vivía en una huerta y cada día iba a caminar hasta la orilla del río San Juan. Allí, sentada en una piedra, escribí un cuento sobre una perrita que peregrinaba por la vega del río con el propósito de encontrar el puente que le permitiera alcanzar la otra orilla. Ella había partido el mundo por la mitad: todas las desgracias estaban a este lado, y todo su afán estaba puesto en cruzar la línea separadora, con la confianza de que la felicidad la estuviese aguardando en la otra orilla.

Pues bien, viajé a Perú unos meses después y allá me sentaba cada día en una piedra, al lado de un afluente del río Urubamba. De pronto me di cuenta de que estaba en la otra orilla, porque las aguas fluían en dirección contraria a las del río San Juan.

Hacer esa asociación es un acto de magia, de Recapitulación, de comprensión profunda. La voz de lo concreto puede decir que esto es un absurdo: ¡Pues vaya tontería, si para cruzar un río de cinco metros tienes que dar un salto sobre el océano! Pero es que no es cruzar el río físico, ni una cuestión de distancias geográficas; es que se activó un espacio inédito del Ser donde, a otro nivel, también conviven los símbolos representados.

Lo has Visto, aunque no puedas explicarlo.

Cuando la visión traspasa la envoltura de la forma, la magia te muestra otros recorridos que no anduvieron tus pies. Otros significados que coexisten en el espacio que abarca una mirada.

Reencuentros

Sentada en el banco que hay frente a la biblioteca, donde haré la presentación del libro Los Ojos de la Noche, os veo llegar risueñas, con los brazos abiertos y el corazón en cada sonrisa.

¡Sí! ¡Cuántos pasos hemos dado en estos meses para finalmente encontrarnos en el mismo punto, con la mirada renovada!
Cada cual dio los suyos, cada una vivió su proceso particular.
Y sé que he crecido porque os veo crecidas.
Puedo ver a través de cada una de vosotras los aspectos que se han resuelto en mí.

Los ojos de la tarde miran los silencios que ya no pretenden explicar nada, sino sentir cada momento así como se va manifestando.
Habla el amor que rompe los esquemas;
el amor que encuentra su pálpito sereno dentro del esquema;
el amor que quiere cerrar un círculo de aprendizaje.
Giran los ciclos y el círculo se abre a nuevas relaciones que traen consigo otros enfoques.
Y bailan en la mirada las burbujas del cava, contoneándose las líneas de la geometría, invitándonos a celebrar…

Un nuevo guiño me hacen Los Ojos de la Noche, diciéndome algo así como:
quizá lo mágico de este libro no está tanto en lo escrito, sino en las páginas vivas que cada encuentro imprime en el corazón…

Día del Libro

Un libro, al igual que una criatura con destino propio, desea nacer, aunque bien es cierto que no todos contienen la fuerza necesaria para vivir más allá del escritor que lo soñó.
Sin embargo, lo que más debería determinar su existencia es que su lectura se convierta en revelación, que quien lea sus páginas ya no sea el mismo, o lo sea más de como antes lo era.
De no ser así, para poco sirve su conocimiento, pues el saber ocupa lugar, tanto que puede desplazar a la inteligencia, como una biblioteca al campo que florecía antes de sus cimientos.

¡Dejemos entonces nacer y vivir a esos libros que con sólo decir una palabra encienden la ilusión!

A los que expanden el aroma de rosales en sus páginas o el resplandor de girasoles despertando al amanecer.

A aquéllos que con sólo abrirlos nos sonríen, invitándonos a viajar por otros universos donde aún se mantiene viva la magia.

Pues hay historias que nos dan la mano y rompen nuestra soledad, soplando una sinfonía que cala en lo más profundo del alma.

Y el lector se vuelve loco de alegría, desterrando un destierro silencioso, cuando el sueño narrado por otra voz le despierta a un mundo que, aun ajeno, siente como suyo…

¡Permitamos que vivan libros así,
tan necesarios para el ser humano!

En presencia del amor

He descubierto que todo cuanto amamos en los demás se hace Presencia en nosotros mismos. Y, como ilustración de esto que cuento, diré que una vez me enamoré de un artista.
¡Sí! Puedo asegurar que su canto me encantó entonces. Y, aunque sigo desafinando, noto algo así como si todo mi discurso quisiera cantar, hacer música, declamar los rumores de siempre al son de un latido que los renueve.

En otra ocasión me enamoré de un elfo.
¡Sí! ¡Así como lo cuento! Y he visto cómo ha ido tomando realidad en mi vida un ser volátil, algo así como una nube liviana que no pretende cargar con el peso del mundo, sino ser lo que es, una simple nube. No siempre está ahí, claro, porque la solidez en la mirada no puede soportar la levedad del ser, ya que ésta viene a recordar cuántas cargas innecesarias he puesto en mis ojos.

Sin embargo, en el fondo de los fondos, todos quisiéramos ser ligeros, vivir sin llevar el peso del mundo en nuestros hombros, para no convertirnos en el mismo cansancio del mundo, para que si el acto de vivir ha de llevar cargas sean éstas las que la Presencia sostiene y abraza.

Puntos de Encuentro

Hay centros diseñados para que se dé el Encuentro desde la armonía y autenticidad inherentes al ser humano. Unos están todavía en la imaginación de quienes los sueñan, otros ya han tomado realidad, nombre y dirección en muchos puntos del mundo.

Son espacios donde la expresión de quienes los habitan (aunque sólo sea por un rato) deja en el ambiente una impronta con sabor a risas, con el bálsamo de confidencias compartidas, con un rumor a cantos que detonan sus significados en esa página que vamos escribiendo en el aire y en el corazón…

Así damos vida en el lugar, en lo concreto, a ese pálpito que nos recuerda el roce, la fragancia, los colores de un sentir olvidado en la noche de los tiempos. Y así se renueva en cada Encuentro el trazado de un Círculo que nos trasciende y del cual todos somos el centro…

Audiolibro «Los Ojos de la Noche»

El lector viaja en el silencio de la página, conducido por un hilo invisible que sostiene las palabras…
Pero, ahora, Los Ojos de la Noche han dado un paso más en el intento de acercarse:
El hilo conductor de esta historia ya es una voz que suena dentro y fuera del libro….
¡Ojalá disfrutes también de escucharla!…

LOS OJOS DE LA NOCHE Introducción
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 1 Las Horas del Día»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 2 El Hilo Mágico »
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 3 El Tejido de la Recapitulación»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 4 Las Guardianas del Círculo»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 5 Los Ropajes del Amor»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 6 La Unidad de Consciencia»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capitulo 7 La Cueva de los Miedos»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 8 El Laberinto del Olvido»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 9 Agua de Vida»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 10 La Magia del Aire»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 11 El Pájaro de Fuego»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 12 El Lago de los Sueños»
LOS OJOS DE LA NOCHE «Capítulo 13 Amanece»

Soledad, un sol que se da

El soñador ensueña despierto y solo.
El durmiente es soñado por múltiples sustitutos
que le distraen de su soledad.

Pero la esencia está latente en cada olvido,
y quien ama su soledad se convierte en un sol-que-se-da,
cuya mirada despierta en la realidad esas imágenes
que sueña el corazón.

Sucede entonces que el día regala sincronías
donde hubo desencuentros,
resonancias donde reinaba la confusión.
Nuevos matices pintan las memorias grisáceas,
a la vez que los signos renuevan sus significados.

Y así se va tejiendo la magia de las relaciones,
a medida que las soledades se reconocen
en tantos soles-que-se-están-dando

Ropajes del Ser

Luces estas ideas, confeccionas otras;
te vistes de estos adjetivos o de complementos que son más positivos.
Pero tú eres por detrás de todas esas identificaciones.
Ninguna puede definirte por completo. Lo único que le dices al universo es cómo te ves, o cómo quieres que se te vea.
Escondes lo que no te gusta detrás de tus ropajes.
Pero has de saber que en tu desnudez no hay un milímetro de silencio que sea feo.
Es tu mirada la que tiene que romper el molde represivo que le ha impuesto al desarrollo de tu ser, y permitir que éste se exprese así como es.
No hay fealdad en lo que es natural.
Acepta ya tu autenticidad y no utilices los términos para esconderte.
¿Voluptuosidad?
¿Ceremoniosidad?
¿Por qué te vas a enjaular en conceptos?
Ah, claro, como eres espiritual sólo cantas tus verdades en según qué contextos.
Pero el canto del espíritu es un canto de alegría que no necesita de los prolegómenos que hacéis los estudiosos del espíritu.
Es una celebración en la que todos tus cuerpos celebran.
Allá una mirada cómplice,
allá un apetito saciado,
allá una emoción expresada,
allá un pensamiento inspirado,
allá una risa cantarina,
allá un silencio recogido…
Allá tú, permitiendo que todo eso sea en ti,
sin olvidarte que tú Eres quien presencia todo eso que sucede.

Los Ojos de la Noche

La primavera es siempre un renacimiento.
Renace la visión en estas páginas nocturnas que,
como flores gestadas bajo la nieve,
han querido abrirse al día con la primavera.

Renace el balbuceo de los comienzos
y el temblor en los trazados imprecisos,
pero finalmente las palabras alzan su vuelo
y dejan un rumor renovado
en el pensamiento que abre sus jaulas.

(…) Ahora quieres ver el mapa, saber cómo manejarte en un espacio intangible donde no tienes referencias. Tú y la nada. Tú eres esta nada. Mientras no aceptes el vacío sigues reproduciendo en tu mente los mismos modelos experimentados, las mismas memorias, aun con sus múltiples variantes. Proyectas el mismo recorrido en lo sutil porque no concibes el movimiento transformador más que en el afianzamiento de tu lógica. En tu afán de horizontes perpetúas los caminos. Senderos hollados que obedecen a las leyes de la materia, otros lineales definidos por la razón ordenadora, y otros más sensitivos que se nutren de la sustancia intangible de los sueños. Sin embargo, ahora te hallas ante un camino que ya no es camino, ni trazado, que es un espacio abierto y libre sin orillas que lo definan, al menos de momento.

En los campos sutiles también están todos los senderos y puentes y escaladas que tu mirada quiera recrear, pero, ¿y si ahora descubrieras tu vuelo? Descubrirlo sería Recordar que ya has cruzado el puente entre la orilla del tiempo y la del Instante. Lo has hecho cada vez que has permitido que naciera una voz inédita de tu silencio, cada vez que ha brillado el sol de tu corazón sin que tus memorias se interpusieran haciéndole sombra, cada vez que, pese a la seguridad de una certeza, has confiado en el pálpito de una intuición. Así es, cielo, tus alas se han ido formando sin que te dieras cuenta, y en algún sitio ha de aguardarte la risa que se expande cada vez que entiendes, cada vez que Recuerdas.

Extracto del libro Los Ojos de la Noche

EXTRACTOS DE «LOS OJOS DE LA NOCHE»