Instantes sencillos

Nacen en mí cosas buenas,
o se me recolocan las neuronas
(las de la cabeza y las del corazón),
cuando comparto contigo instantes cotidianos
naturales, francos, sencillos.

Nace el respeto de verdad hacia tu persona,
que es la mirada verdadera, sin juicio,
de ir conociéndote mejor y más a fondo.

Nace la intuición que no necesita preguntar:
¿cómo estás? porque puede leer
en tus palabras y en tus silencios
que eres libre como tú eres,
sin trabas y con tus disparates,
sin óxidos y con tus brillos atenuados.

Libertad plena de instante presente,
libre de futuros y de pasados luchadores
por conquistar un espacio que se sobreponga
a tanta ausencia de nosotros mismos.

Nace ese espacio compartido, natural y sencillo,
donde se borran los nombres y nace lo que somos…

Perdurar

Borro la idea del amor,
y el amor Es.
Desaparecen las expectativas
y aparece lo incondicional.
Caen las barreras y brota la intimidad.
Entre ser y no ser, entre morir y vivir,
sólo perdura la transformación…

Reconocer que la frontera de tus límites es la misma que la de los míos,
sin jugar al juego de las conquistas,
de: a este lado o al otro,
de: si te vienes para mí, o me adentro hacia ti.

Perdurar es vivirte como si no hubiera una línea de separación entre tú y yo,
mas sabiendo que está y que la podemos modificar,
y, de vez en cuando, ojalá cada vez más veces, notar que desaparece.

Es levantarme y decirte: tengo fuerzas, y son tantas que traspasan mis zonas y avivan las tuyas.
Es levantarte y decirme: tengo luz, tanto alumbran mis bombillas que podemos ver más allá de nuestros contornos.

¿Y si el sol nos dijera al levantarse
que hay maravillas por descubrir,
paisajes que esperan
si dejamos de mirar con ahínco
la línea de nuestra frontera?

Mira, amor, allá veo un puente, y un río que fluye sin detenerse.
Perdura el aire, la tierra, el agua,
y, si nos faltara el fuego,
ya sabemos cómo prender la candela del querer…

Primeros pasos

De regreso a casa por tierras manchegas, pareciera que el persistente sonido del motor cantase una canción de agradecimiento a la memoria de tantos momentos inolvidables:

¡Gracias, Barcelona, por ofrecer un albergue en los primeros pasos de Miradas Peregrinas!

Agradecida por tantos encuentros espontáneos y presenciales que se dieron en la Feria de la Tierra y el Día del Libro…

Una oportunidad inmejorable para arrancar motores después de muchos meses de retiro…

Y ¡Sí! La magia de las relaciones sigue haciendo conexiones. Instantáneas de gran nitidez que quedan grabadas para siempre en el Gran Álbum de mi recorrido… ¡Gracias, gracias, gracias!

Miradas Peregrinas

Esta hora repetida no me ha dado fórmulas para resolver el siguiente minuto, mucho menos para ser voceadas en el tiempo. Nadie puede cruzar mi puente para esquivar el miedo de afrontar el suyo propio. Nadie puede tomar mis alas cuando el vuelo le alcance en el camino. Nadie tiene por qué sentir la caída al vacío en sus sueños, o cuando los pies toquen el último tramo de cada travesía, si es que hay un fin para los pasos.

¿Quién soy para vocear sobre vértigos, tormentas y vuelos gloriosos que quizá sólo yo he sentido en esta hora que le sobró a la madrugada?

Tantos espacios conquistados en el giro de la experiencia, tantas lecturas de lo vivido, cual si todo fuese una constante recapitulación de lo mismo.

Hasta que de pronto asoma el anhelo renovado de una ilusión, de exponerse a corazón abierto en esos minutos que no caben en un reloj, a la vez que asoma el miedo de quedar expuestos sin una hora donde citarnos. El corazón quiere y pide hacer su travesía hacia un horizonte que acoja su latido, pero ahora ya sabemos de tormentas y tempestades, y sabemos de todas las horas que le faltan a un recorrido para ser completo, y de tantas vueltas que sobran para repetir más de lo mismo…

Y aún así, pese a todo lo aprendido, volvemos una y otra vez a exponernos a la ilusión de no viajar solos, de soñar con unos ojos que nos miran y nos ven al otro lado. Pues siempre asoma un guiño entre una nube y otra, un sol radiante amanece en cada corazón que quiere vivirse su hora…

Extracto del libro Miradas Peregrinas

MIRADAS PEREGRINAS Extracto

Audiolibro «Miradas Peregrinas»

Este trabajo nace del encuentro espontáneo con el Lector;
de la amenidad de un compartir cualquiera donde ambos intentamos ver más adentro en los textos de Miradas Peregrinas, nutriéndolos a la vez de música y declamación…
El resultado: un diálogo genuino entre lo escrito y lo leído.
Mi eterno agradecimiento a
Domingo García por derramar su arte sobre esta obra.
Ojalá disfrutes tú también de este rato lírico.

MIRADAS PEREGRINAS «01 La Página Blanca»
MIRADAS PEREGRINAS «02 Naturaleza»
MIRADAS PEREGRINAS «03 Amor»
MIRADAS PEREGRINAS «04 El Intento».
MIRADAS PEREGRINAS «05 Miradas»
MIRADAS PEREGRINAS «06 Epílogo»

Formas simples de amar

Aún hoy, y ojalá por siempre,
muchas relaciones se mantienen fieles
a formas de amar tan simples, sencillas,
de real e inconfundible realidad,
donde todas las preguntas son fáciles,
flexibles, todas importantes…
y todas las respuestas son minúsculas,
elásticas, accesibles de comprender,
todas saben casi todo y saben casi nada,
en el porvenir conocido y siempre por determinar,
de los días repetidos y siempre por amanecer…

Instantes sencillos

El paraíso existe.
Yo lo conozco.
Está en la coordenada cero de un instante sencillo,
en la cara –siempre recién lavada–
de un río tranquilo que brilla con aguas de plata
incluso en días plomizos.

El paraíso existe.
Yo lo confirmo.
Se siente en la despeinada ribera donde hacen concierto
cientos de pájaros, ajenos al bullir de los telediarios;
se nota en el fluir de las aguas pacíficas
que discurren sin urgencias haciéndose pasado
y porvenir en cada movimiento.

Conflictos

En la quietud de las aguas emocionales medito profundamente aun sin llegar a la raíz de un conflicto, sea cual sea la apariencia del drama que me sale al encuentro.

Está claro que no se trata de culpables, y si hubiera de tratar el asunto desde este prisma, no podría yo sacudirme la parte que me corresponde.

Algo sucede ahora, y sucede en todos los tiempos.
Algo perceptible con más intensidad para los seres más sensibles.
Los procesos se aceleran o ralentizan dependiendo de la esfera donde los vivo.
Siempre está cayendo un paradigma y está emergiendo otro.

Cada día es tiempo de hacer la apuesta personal:
¿Pongo mi energía en lo nuevo, en la evolución,
o la desgasto en sostener lo insostenible?

Cada desavenencia provoca una sinceridad, a veces abrumadora,
que va integrándose en todos los niveles.

Y, aunque a un nivel defienda mis máscaras a capa y espada,
en otra esfera caen éstas como frutas maduras del Árbol de la Vida…

Propósito y acción

Mientras escribo renglones en las páginas del día a día, la Naturaleza me enseña que todo está ya escrito en sus paisajes.

Y, sí, hay parajes yermos por los que toca transitar a veces, aunque, si miro bien, alguna pincelada de verde esperanza asoma siempre por algún recodo.
Y, si no me canso en el devenir incansable del camino, aparece sin duda otra panorámica que refresca la mirada y el sentir…

Lo importante, digo yo, es que la visión y los pies (el propósito y la acción) avancen juntos en la travesía…

Como una hoja

Si dejas de danzar con el viento, la música se acalla en ti.

Si no te sueltas en esos segundos de entrega plena, desasiéndote de la práctica de las horas que siguen la misma práctica de siempre, el tiempo se olvida de darte cuerda.

Si no confías en que el viento te sostendrá en sus brazos, es que no has visto a la mujer que tiembla en una hoja.

Y si, aun así, confiada, se secan las hojas en las ramas de tu pensamiento, puedes atender a la música que toca el invierno, y bailar tu canción con la lluvia…