Amanecer

Amanecer en cada noche oscura,
acercarse a la fuente cantarina
y a los lamentos de una piedra,
quemarse con el fuego
y despedirse de sus cenizas…

Pero ya no hay cenizas a las que decir adiós.
Hay una llama renovada que se aviva con el soplo del viento.
Hay un gran regalo hecho de esencias que siempre estuvo ahí, esperando a que desaparecieran todos los frascos de cristal donde quise guardarlas.

Y, acaso porque la luna llena
se bebió los lamentos de la noche
mientras cantaba su canción,
reflejada en la fuente de piedra,
el fuego de este nuevo amanecer calienta
pero ya no quema…