Acompasamiento

Amarte en esta soledad del yo
o buscarte en los espacios comunes del nosotros.
Me acerco a ti y saludo al nosotros
que está presente en cada acercamiento,
pese a que tú y yo lo ocupamos todo…

Y al final todo concluye en el comienzo:
en que tú y yo estamos encontrados en la esencia
aunque no acabemos de encontrarnos en las formas.

Esto es que algunas formas tuyas y mías
hacen chirridos cuando se rozan.

Pero, si tú afinas las notas y yo afino las palabras,
puede surgir una preciosa canción de nuestro encuentro.

Un canto acompasado que podría empezar diciendo:
«Desde siempre te espero
porque he de amarte para siempre…»