Se podría decir que sólo una mirada libre de juicios Ve.
El prejuicio es una acumulación de información, historia personal, rutinas, recuerdos, desencantos… y, en base a esas lentes o ese cúmulo de «pertenencias» con las que nos identificamos, reaccionamos ante cada situación.
Para la mirada transparente el mundo que se abre ante los ojos es un milagro, quizá porque no intenta procesarlo desde los filtros mentales de adhesión o rechazo, sino desde la vivencia instantánea que permite a cada manifestación ser lo que en esencia es.
Ante esa transparencia, las cosas carecen de función o utilidad,
sencillamente son.
