Encuentro en Montserrat

Conectarse energéticamente con una Montaña tan poderosa como es Montserrat, conlleva ya, desde el instante en que surge el impulso de unirse al grupo, un despliegue energético en cada una de las personas que decidimos participar de este evento.

Durante esta semana nos hemos vivido la confusión, las resistencias, el desorden, el “sálvese quien pueda”, la caída de nuestras máscaras, la impaciencia, la importancia personal, los juicios de valor, la desconfianza…

Fuerzas que nos habitan y se han ido entrecruzando con las ganas de colaborar, el apoyo incondicional, la voluntad, el corazón que cada cual ha puesto en el intento.
Mas lo que importa de este proceso es que finalmente cumplimos con nuestro propósito estar ahí, de compartir en armonía, de aprender de los demás, de recibir la fuerza de la Madre Tierra, de sentir la magia del corazón…

Sí, al final la Montaña nos acogió en su regazo para darnos la oportunidad de vibrar más cerca de nuestro centro, siendo ahí, en ese centro de conexión, donde todos pudimos sentirnos más cercanos.

Regreso a casa con ese regalo energético que ahora he de sostener e integrar en la dinámica de mis días.
He de estar atenta pues puede suceder que de nuevo caiga en el «gran olvido«:

Invoqué amor pero mis relaciones no son amables.
Invoqué sanación pero mis pensamientos siguen contaminando el aire que todos respiramos.
Invoqué fuerzas pero sigo malgastando mis energías.
Invoqué claridad pero confundo al universo con mi dispersión.
Invoqué paz pero no resuelvo este conflicto en armonía…

Tal vez algún día el camino me conduzca a un lugar, una vibración, un convivir donde ya no tenga que integrar nada, puesto que todo lo que en verdad soy se habrá desvelado sin dejar espacio más que a lo que Es.

Sin embargo, por muy paradójico que parezca,
no tengo la menor duda de que esa montaña mágica,
ese sentir amoroso,
ese compartir armónico,
ya está aquí, en este momento,
en esta elección que me invita Ahora Mismo
a alzarme en la unidad
o caerme en la separación…

No tengo dudas,
pero a veces me olvido…