La genialidad creativa

Decía Mozart que el genio de la creación no es la inteligencia sino el Amor.

El amor en tu corazón es el que ofrece la genialidad creativa.

A veces la mente crea imágenes geniales desconectadas de la realidad que percibimos alrededor, como patrias en el aire que otorgan descanso a la pesadez de lo evidente. Otras veces es como si el mismo ingenio viniese a leer en situaciones triviales que, a simple vista, no tienen lecturas que ofrecer.

¿Qué puede decir un momento de sencillez y recogimiento a orillas de un río?

Descansa el cauce ligero en los recovecos estancados
para que las aguas turbias se incorporen a la corriente.
Lo explican las hojas muertas como renglones
que se deslizan lentamente
hasta que el flujo del río se las lleva consigo.
Una hoja se queda atrapada entre la espesura,
meciéndose indiferente en la quietud del atolladero.
Quizá sueña entre esas raíces con volver a ser rama
que contempla el río desde lo alto.
O tal vez se deslice corriente abajo
por este cauce coronado de paisajes conocidos,
y otros por descubrir,
imaginando el descanso en las raíces del Amor.