Un canto a ritmo de tambor

Encuentro en la Montaña de Montserrat, Barcelona

De lo que se trata es de abrir el corazón.
El corazón se abre a veces con un canto,
a veces con una palabra,
a veces con un grito,
a veces con un llanto.

Pero se trata es de que el corazón se abra,
porque si vengo con el corazón cerrado
y con todo el personaje que lo rodea a modo de muralla,
entonces la montaña soplará en la superficie de mi piel,
cuando lo que vengo a buscar es aliento,
un encuentro de esencia a esencia.

Así, el propósito es que se abra el corazón.

Abrir mi corazón ahora puede ser el reconocimiento
de que no soy tan fuerte,
ni estoy tan armonizada,
ni tengo tanta voluntad,
ni soy tan humilde,
ni estoy tan protegida porque no soy tan cuidadosa,
y que no soy tan impecable
y que no estoy tan equilibrada
y que no siempre veo claro,
y que a veces me falta la confianza
para seguir creando lo que soy,
y que si no doy espacio a la creatividad
tampoco siento la abundancia del Ser.
Y entonces la belleza es como una ventana abierta
que abro cada día y me enseña
el mismo paisaje de diario, que a su vez no puedo cambiar
porque no veo la belleza de la vida
en el mismo acto de mirar.

Abrir mi corazón a la fuerza de este momento, puede ser el reconocimiento de que soy la suma
de todas mis relaciones, y que la energía que me falta hoy es la energía de todos los corazones
que no he podido reconocer cuando vinieron a ofrecerme
una oportunidad de vida,
de unidad,
de que el amor sobreviva a todos los argumentos
y excusas que lo niegan,
poniéndome en el negativo de la separación.

De lo que se trata es de abrir el corazón,
para que el “no” se transforme en un “Sí”
a la Fuerza, Ritmo, Voluntad, Humildad, Protección, Impecabilidad, Sanación, Claridad, Confianza, Creatividad, Abundancia y Belleza…
Un al Amor…