En estos días estuve revisando el libro Semillas de un Sueño, antes de subirlo a la plataforma digital de Bubok.
Y es curioso cómo vuelvo a vivirme algunos párrafos, aunque de otra manera.
Y me parece mágico que, haciendo las correcciones sobre la pantalla del ordenador, también fui haciéndolas en mi página interna actual, ésa donde los hechos ponen de manifiesto que:
“no me sirven las llaves de ayer
para abrir la puerta de hoy.”
Corrijo ahora también:
no hay puertas que cruzar
ante una mirada que viaja a cielo abierto
y ve la luz antes de que sus rayos
toquen la faz de los días,
los relieves de lo concreto,
traspasando las madrigueras psíquicas
donde a veces se quedan atrapadas las alegrías.
Sin llaves ni puertas, respiro la esperanza que me regala la levedad del vuelo, y se renueva en mí la Confianza de que todo está bien y estará mejor, si es que tiene cabida la mejoría.
