Primeros compases

Puntuales a la cita con el devenir,
nada sabemos todavía.
Son los primeros compases
de una nueva música de encuentro.

Pero algo ya suena de trasfondo:
nuestra puntualidad es que la prisa y el estrés
no existen sino como una “diversión” de la mente,
que juega a relinchar
como un caballo loco o desbocado.

Las riendas son la serenidad.

Con actitud serena,
incluso en la dinámica de los momentos agitados,
hemos aprendido a sujetar las riendas,
a encontrar la calma,
el remanso de la poesía que no tiene palabras,
que canta sin letras como las gotas
que salpican las fuentes o los arroyos,
mostrándonos esa quietud activa del
“somos-sin-morirnos-mientras-estamos-siendo”