De regreso a casa por tierras manchegas, pareciera que el persistente sonido del motor cantase una canción de agradecimiento a la memoria de tantos momentos inolvidables:
¡Gracias, Barcelona, por ofrecer un albergue en los primeros pasos de Miradas Peregrinas!
Agradecida por tantos encuentros espontáneos y presenciales que se dieron en la Feria de la Tierra y el Día del Libro…
Una oportunidad inmejorable para arrancar motores después de muchos meses de retiro…
Y ¡Sí! La magia de las relaciones sigue haciendo conexiones. Instantáneas de gran nitidez que quedan grabadas para siempre en el Gran Álbum de mi recorrido… ¡Gracias, gracias, gracias!
