Conflictos

En la quietud de las aguas emocionales medito profundamente aun sin llegar a la raíz de un conflicto, sea cual sea la apariencia del drama que me sale al encuentro.

Está claro que no se trata de culpables, y si hubiera de tratar el asunto desde este prisma, no podría yo sacudirme la parte que me corresponde.

Algo sucede ahora, y sucede en todos los tiempos.
Algo perceptible con más intensidad para los seres más sensibles.
Los procesos se aceleran o ralentizan dependiendo de la esfera donde los vivo.
Siempre está cayendo un paradigma y está emergiendo otro.

Cada día es tiempo de hacer la apuesta personal:
¿Pongo mi energía en lo nuevo, en la evolución,
o la desgasto en sostener lo insostenible?

Cada desavenencia provoca una sinceridad, a veces abrumadora,
que va integrándose en todos los niveles.

Y, aunque a un nivel defienda mis máscaras a capa y espada,
en otra esfera caen éstas como frutas maduras del Árbol de la Vida…