La euforia de los sustitutos

Si no sintiera melancolía, creería que ya he llegado, que ya soy plena.

No he conocido a ningún buscador que no sienta la nostalgia de regresar a casa.

Ken Wilber lo desarrolla muy bien en su obra “Después del Edén”:
El ser humano ha creado un mundo de sustitutos que mitiguen la desazón por haber perdido su paraíso”

La desazón de este asunto no está precisamente en el disfrute de esos sustitutos
¡ojalá nos colmaran de satisfacción!
sino en esa ansiedad que generan sin saciarse,
en esa euforia de más y más sustitutos que colmen el hueco vacío.

La euforia nunca se sostiene por sí misma, se sujeta de verbos como alcanzar, tener, lograr, querer, conseguir, aspirar…
se sujeta a la impermanencia.

¡Ay! Pero me fui al otro extremo queriendo decir algo de la melancolía,
de esa música callada que suena en la intimidad y que me recuerda un “no sé qué lugar”…