Seamos claros

Siente amor en el instante de cada entrega,
porque lo que das sin amor, te lo robas
y lo que entregas con amor, te lo das…
Acepta que no sabes qué números nacen
por detrás de tu contabilidad.
Esa aceptación enciende una lámpara en la oscuridad.
Y cuanto más claro ves, menos peleas con las sombras,
con más nitidez puedes darte a lo que amas…

Admiro lo que me gusta de ti, y tengo conciencia para abrazar lo que me disgusta.

La conciencia observa dónde hay que armonizar, y se expresa actuando sin imposiciones ni exigencias; va haciendo por aquí y por allá, gestionando en silencio; lo hace por amor y con amor.

Porque hacer las cosas en nombre del amor, pero sin amor, es desgastarse ajustando cuentas al universo…

Desde esta Claridad puedo ser más cuidadosa con los dones que me han sido otorgados y aportarlos al propósito de «siempre sumar», más allá de las divisiones ajenas.

Pero ya no invierto en “generosidades” que finalmente acaban en “frustraciones”.
La auténtica generosidad no genera deuda en la correspondencia.
Es una plenitud que se desborda, nunca una entrega con “intereses” implícitos…