A veces la sonrisa se esconde por detrás de la máscara,
como si no quisiera mostrar el corazón que lleva consigo.
Alguna vez, sin embargo, la sonrisa centellea cómplice,
como diciéndole a ese corazón que la mira:
¡Qué bueno que nos hemos encontrado
en el mismo escondite!
