Hacer lo posible en cada paso
para que el Camino nos regale lo imposible…
Así es como se ha ido manifestando la Confianza en este recorrido de Encuentros que escribieron otras páginas en el aire.
Y así, en este ciclo iniciado con la primavera, fui experimentando cada uno de los trece capítulos que constituyen Los Ojos de la Noche.
El hilo mágico de las palabras y la magia de las relaciones han bordado realidades en el tejido de la realidad.
El Círculo, como Unidad de Conciencia, ya no es un desarrollo de concepciones abstractas, sino un cúmulo de momentos vividos, compartidos junto a gentes maravillosas en cuyos corazones resonó el latido del Centro.
Finalmente los extremos se unieron en su trayectoria, y lo mágico del asunto es que sucedió en Casa Aitana, Puertollano, donde pude comprobar que el final del libro, narrado con la sustancia de los sueños, es una realidad concreta que escribe sus signos (con constancia, compromiso y mucho amor) en esa página viva que cada nuevo día despliega ante sus habitantes…
