“El silencio es el ámbito donde todo se oye…” Rilke
El silencio se busca hoy como una terapia que pueda reparar nuestro cerebro repleto de preocupaciones y prisas. Pero todos sabemos que ese estado silencioso es sólo un breve descanso; la vivencia de cada día, con su desenfreno, se acaba imponiendo siempre. Aunque en ocasiones y como un consuelo esté la huida del ajetreo y se busquen espacios de relax o grupos de meditación, escapes con el fin de poder sobrevivir al ruido de nuestras mentes.
Pero el buscador de autoconocimiento sabe muy bien que el silencio no está hecho para calmar la mente, no supone una experiencia de relajación o una dormidera ante el agobio de la vida. O no sólo eso.
La percepción del silencio auténtico conlleva al afinamiento de la escucha. El silencio es una condición fundamental para atender sin interferencias.
El silencio auténtico no es pues un espacio meramente terapéutico, aunque esto tenga su valor, sino la condición para escuchar, desde lo más profundo del oído, la vibración.
