Proyecciones irreales

La imaginación creadora puede ser vertiginosa en el trazado de proyectos, perfilando expectativas a la velocidad del pensamiento. En el plano de la materia las cosas van más despacio y a veces incluso se salen del plano inicial cuando las intenciones no son claras y las resistencias profundas se contraponen con el plan trazado.

Por poner un ejemplo cercano, desarrollo el propósito que anoche perfilaba en mi mente: levantarme al alba y fortalecerme con la pureza del aire al amanecer. Mientras lo planeaba ya podía yo sentir los resultados en un aumento de fuerza, salud y entusiasmo para afrontar el nuevo día.

¿Y qué pasó cuando el trazado no se cumplió en la realidad porque la inercia de las sábanas o adormecimiento en el hábito, pudo más que el impulso del despertar? Pues sucedió como si un imaginario director de mi banco energético viniera a ponerme en números rojos por un día, reclamándome el extra de fuerza motivadora que recibí como anticipo en el momento de hacer planes.

La mente se expande gloriosa en su danza creadora de proyectos. Muchos nos alzaríamos en vuelo y pasaríamos la vida ideando desde las alturas de no ser porque miles de sueños irresueltos tiran de nosotros hacia abajo, hacia el plano de lo concreto, reclamándonos su derecho a manifestarse en la realidad, por el simple hecho de haberlos deseado, de haberles dado vida en algún espacio de la mente.